Las uvas tienen temporada en el otoño, pero en el supermercado casi nunca se encuentran uvas de Alemania o, mucho menos, de la propia región. ¿Por qué ocurre esto?
Quien quiere comprar uvas en el supermercado y presta atención a su origen, se dará cuenta rápidamente de que la oferta procede principalmente del extranjero. Existen uvas de mesa alemanas, sí, pero suelen comercializarse de manera regional y directa, y en el comercio minorista tradicional es poco frecuente encontrarlas.
No hay escasez de productos elaborados con uvas locales: hay vinos de la Mosela, de la Pfalz, de Renania-Palatinado o de Baden en casi todos los supermercados. ¿Entonces por qué no hay uvas para comer?
Las uvas para consumo difieren de las utilizadas para la producción de vino. La gran mayoría de las miles de variedades conocidas son lo que se denomina uvas de vinificación, con las que se obtiene vino. Suelen ser más pequeñas y poseer una piel más firme que las llamadas uvas de mesa, que consumimos como fruta.
La razón principal por la que apenas se encuentran uvas de mesa cultivadas en Alemania: hasta el año 2000, el cultivo de uvas de mesa para consumo estaba fuertemente regulado. Solo los viticultores podían plantar uvas de mesa en sus superficies vitivinícolas. Ahora, aunque también las explotaciones frutícolas en Alemania pueden cultivar uvas de mesa, las superficies salen a la luz de forma todavía limitada.
Mientras que la superficie de viñedos para uvas de vinificación, según la Oficina Federal de Estadística (Destatis), es de un poco más de 100.000 hectáreas, la superficie total de cultivo para uvas de mesa se sitúa en apenas algunos cientos de hectáreas (situación 2025).
El consumo per cápita de uvas de mesa en Alemania durante el año fiscal 2024/25 fue de alrededor de cinco kilogramos, una cantidad que la producción alemana no puede siquiera aproximarse a cubrir. Eso equivale a una demanda anual de aproximadamente 421.000 toneladas. Según el servicio de análisis del sector Agrarmarkt Informations-Gesellschaft (AMI), en 2022 la proporción de las uvas de mesa producidas en Alemania que fueron compradas por los hogares fue apenas del dos por ciento. Según AMI, la mayor parte de las uvas en el comercio procedían, según sus datos, de Italia, Sudáfrica y España.
Dass hierzulande bislang kaum Tafeltrauben angebaut werden, hängt auch damit zusammen, dass es sich um empfindliche Früchte handelt. Sie vertragen nicht zu viel Regen oder gar Hagel, brauchen viel Sonne und sind anfällig für Pilzkrankheiten wie Mehltau. Insbesondere die bei Verbraucher:innen beliebten kernlosen Sorten sind krankheitsanfällig oder gedeihen in unserem Klima kaum. Und: „Die Zeit, in der die Früchte hier reifen und aus heimischem Anbau angeboten werden können, ist kurz“, sagte Dr. Annette Urbanietz von der Fachgruppe Obstbau, dem wichtigsten Branchenverband, 2023 gegenüber Utopia.de.
Darüber hinaus ist es schwierig für heimische Obstbaubetriebe, die richtigen Sorten und Standorte zu finden. Zwar gibt es an verschiedenen Standorten in Deutschland Sortenprüfungen, doch bislang nur wenige erfolgreiche Anbauprojekte.
Denn der Anbau rechnet sich kaum: Der Aufwand für Pflege, Schutz und Ernte der Trauben ist hoch – und das schlägt sich auch im Preis nieder. Mit den Verkaufspreisen für importierte Trauben mitzuhalten, ist kaum möglich. „Die Produktionskosten sind deutlich höher, sodass Tafeltrauben aus deutschem Anbau zu deutlich höheren Preisen angeboten werden müssen als Importware – und das zahlt der ‚Main-Stream-Kunde‘ nicht“, so Urbanietz. Derzeit beschränke sich der Anbau und die Vermarktung von Tafeltrauben aus deutschem Anbau hauptsächlich auf Direktvermarkter im süddeutschen Raum bis ins Rheinland.
Quien se encuentre en estas regiones y esté dispuesto a pagar precios algo más elevados por frutas cultivadas localmente debería buscar en el supermercado, pero sobre todo en la tienda de verduras, en la tienda de productos biológicos, entre los productores regionales en el mercado semanal o en un servicio local de cestas ecológicas. Aquí es donde hay más probabilidades de encontrar uvas.
Si es posible, es recomendable fijarse en el sello orgánico al comprar uvas: las uvas delicadas suelen recibir tratamientos con pesticidas en la agricultura convencional. Regularmente figuran entre las frutas con mayores residuos de plaguicidas. En 2021, la Oficina Federal para la Protección del Consumidor y la Seguridad Alimentaria encontró residuos de fitosanitarios en alrededor del 95 por ciento de las muestras examinadas. En la agricultura orgánica no se permiten plaguicidas químicos sintéticos.
Y aun así: una procedencia lo más regional posible ahorra rutas de transporte y, por tanto, emisiones de CO2. Al igual que con otras frutas, tiene sentido comprar uvas solo durante su temporada, es decir, en otoño, y luego disfrutarlas de forma consciente. Así se requieren menos uvas procedentes de Sudáfrica o de la India.
Fuentes utilizadas: Oficina Federal de Estadística, Instituto Baviera de Viticultura y Enología, Centro de Información Federal sobre Agricultura, Ministerio Federal de Alimentación y Agricultura, Agrarmarkt Informations-Gesellschaft mbH (AMI), Fachgruppe Obstbau, Ökolandbau.de, Oficina Federal de Protección al Consumidor y Seguridad Alimentaria
Leer más en Utopia.de:
El periodismo independiente necesita personas que lo respalden, incluso en las búsquedas de Google. Ahora deja una señal por una mayor sostenibilidad y → Coloca a Utopia como fuente preferente.
Sobre el autor
Andrés Domingo
Andrés Domingo es el redactor jefe de noticias de SECIP.
La seta parasol suele recibir menos atención que las setas...
La avena es saludable, versátil y regional, pero también contiene...
Beber es un acto diario, pero no es inocente. Quien...


