Cómo se ve: La araña reclusa parda, también conocida como araña violinista, mide aproximadamente una pulgada de longitud y presenta una marca en forma de violín en la parte superior de su espalda. A menudo se halla en climas cálidos y secos y prefiere permanecer en zonas poco perturbadas, como sótanos, armarios y áticos. No es una araña agresiva, pero atacará si queda atrapada o si se mantiene pegada a la piel. Cuando la reclusa parda muerde, por lo general no duele de inmediato; después la piel se enrojece, se vuelve blanca, adquiere una forma de diana roja, se forman ampollas y, más tarde, aparece el dolor. El veneno de la araña reclusa parda suele provocar daño tisular local, como se muestra.
Síntomas a tener en cuenta: El dolor y la picazón en el lugar de la mordedura suelen ser moderados a intensos y, por lo general, aparecen entre dos y ocho horas después de la mordedura. Las complicaciones poco comunes incluyen fiebre, dolores en el cuerpo, náuseas, vómitos, anemia hemolítica (un trastorno sanguíneo), rabdomiolisis (descomposición del tejido muscular que se libera en la sangre) y fallo renal. En casos raros, estas mordeduras pueden resultar mortales. Si sospechas que te has mordido una araña reclusa, busca atención médica. Si puedes, lleva la araña o una foto de la araña contigo para una identificación positiva.