✔️ Elige ingredientes hidratantes y nutritivos. Nuestros expertos recomiendan buscar ingredientes que hidraten y humecten, que fortalezcan la barrera de la piel. Considera sustancias como glicerina, ácido hialurónico, ceramidas, avena coloidal, manteca de karité y niacinamida.
✔️ Evita posibles irritantes. Del mismo modo, conviene evitar componentes agresivos, entre ellos “sulfatos, alcohol o fragancias sintéticas”, ya que pueden eliminar la humedad e irritar la piel, señala el Dr. Garshick. También podrías considerar evitar “todo lo etiquetado como ‘jabón’, ya que probablemente contiene ingredientes alcalinos que quitan tus aceites naturales y pueden empeorar la piel seca y con picor”, añade el Dr. Frey.
✔️ Busca una fórmula que no haga espuma. “Opta por formulaciones cremosas, que no hagan espuma, o limpiadores a base de aceite que aporten hidratación adicional y sean menos propensos a resecar la piel”, comenta el Dr. Garshick. La acción espumante de la mayoría de limpiadores se debe a tensioactivos y sulfatos, lo que reseca la piel, añade el Dr. Lal. Si realmente quieres usar un gel de baño espumoso, el Dr. Lal recomienda asegurarte de reponer y humectar con loción justo después de la ducha.
✔️ Limita el agua caliente. Aunque abundan los beneficios de las duchas frías, el Dr. Lal sabe que a mucha gente le gusta la ducha caliente, él mismo incluido. “Para ser honesto, me encantan mis duchas calientes,” admite. “Diría que el agua tibia es la mejor, pero las duchas calientes están bien. La clave es que sean cortas — idealmente, menos de siete minutos. Y asegúrate de usar el gel de baño adecuado y de hidratarte justo después.”
Sobre el autor
Andrés Domingo
Andrés Domingo es el redactor jefe de noticias de SECIP.
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