Skyr, la alternativa al yogur de Islandia, está de moda gracias a TikTok e Instagram. Pero, ¿qué pasa si comes Skyr todos los días?
Skyr vive actualmente un auténtico boom: los entusiastas del fitness y las personas concienzudas con su alimentación juran por este producto lácteo islandés. Tendencias en redes sociales como el «Skyr-Lotus-Cheesecake» o la combinación de Skyr con bebidas energéticas hacen que, en algunos supermercados, los estantes queden vacíos.
Si todavía no conoces bien la tendencia, aquí te contamos en primer lugar qué es exactamente el Skyr.
El Skyr es originario de Islandia, donde se consume desde hace generaciones como alimento básico. Se trata de un producto lácteo que se fermenta con bacterias y se espesa como el queso quark con cuajo. Se asemeja a una mezcla entre yogur y quark.
En realidad, el Skyr es un queso fresco; su sabor es algo más ácido que el del quark y su textura es más firme y cremosa que la del yogur. El Skyr contiene poca grasa, pero mucha proteína, y por ello es muy popular entre personas que cuidan su forma física y su nutrición.
El proceso de fabricación del Skyr es único y combina etapas de la producción de cuajada y de yogur. En primer lugar, la leche cruda se separa en leche desnatada y nata. Para la producción se utiliza exclusivamente la leche desnatada.
Por cada kilogramo de Skyr se necesitan cuatro litros de leche. Esta se pasteuriza, luego se enfría y se inocula con cultivos bacterianos específicos. Estos hacen que la leche cuaje y se espese. La masa se somete a un tamizado para separar el suero, y así queda el Skyr.
Por cierto, incluso puedes elaborar este producto lácteo en casa:
Según la calculadora nutricional, 100 gramos de Skyr contienen solo 63 kilocalorías y 1 gramo de grasa, mientras que tienen 10 gramos de proteína. Además, este lácteo aporta algunas vitaminas del grupo B y calcio.
En el mercado, además de la versión natural, hay variedades con vainilla o frutas. Sin embargo, debes revisar cuidadosamente la lista de ingredientes, ya que a menudo se añaden azúcares y aromas.
Quien consume Skyr a diario puede aprovechar sus beneficios para la salud, pero también existen riesgos que deberías considerar.
Advertencia: Hasta ahora hay muy pocos estudios científicos que se ocupen específicamente del Skyr. Los estudios citados aquí se refieren a productos lácteos o a lácteos fermentados en general.
El Skyr, aunque aporta beneficios para la salud, no es necesario que lo comas a diario. Si te gusta seguir consumiéndolo, la cantidad sí importa: la DGE recomienda en total dos porciones de lácteos al día. Se considera una porción de yogur de 150 gramos. Para Skyr no hay una porción explícita. Partiendo de la porción de yogur, y siempre que no comas otros lácteos en el día, podrías consumir, según esa recomendación, hasta 300 gramos de Skyr al día.
Las personas con intolerancia a la lactosa deben tener cuidado con el Skyr. En comparación con la leche, contiene menos lactosa, porque las bacterias lácticas descomponen gran parte de la lactosa. Algunas personas con intolerancia a la lactosa toleran mejor el Skyr que otros productos lácteos. Si padeces intolerancia a la lactosa, prueba con cuidado para ver qué funciona para ti y qué no.
Para la fabricación del Skyr se utiliza leche, que en muchos casos procede de ganadería industrial de vacas de alto rendimiento. Estas vacas suelen vivirse bajo condiciones poco adecuadas.
Además, las vacas emiten metano, mucho más dañino para el clima que el CO2. La ganadería de vacas, por tanto, tiene una mala huella climática.
Para alimentar a las vacas se necesita mucha superficie, que teóricamente podría utilizarse directamente para el cultivo de alimentos. Parte del pienso procede de países donde se talan selvas para su cultivo. La ganadería industrial se considera un motor importante de la crisis climática.
Entre tanto, incluso la Sociedad Alemana de Nutrición (DGE) reconoce:
«La producción de alimentos de origen animal impacta mucho al medio ambiente. En comparación con la leche de vaca, las alternativas vegetales suelen generar menos emisiones de gases de efecto invernadero, consumen menos agua y requieren menos tierra.»
Y también el Centro Federal de Educación Nutricional (Bzfe) escribe en una valoración de 2025:
«La leche y los productos lácteos fueron durante mucho tiempo el epítome de una alimentación saludable por su densidad de nutrientes. En los últimos años han recibido críticas por el impacto de la producción de alimentos de origen animal en el clima y el medio ambiente. Una posible solución: consumir la leche, el quark, el yogur y demás con moderación y de forma consciente. Así ahorramos recursos y nos beneficiamos de su alto valor nutricional.»
Por un lado, hay razones de salud que hacen relativamente recomendable comer Skyr, yogur y otros productos con regularidad. Por otro lado, un consumo alto de productos lácteos plantea problemas éticos y para el medio ambiente y el clima.
No es necesario subirse a la ola del Skyr a toda costa. Desde el punto de vista de la salud, en lugar de un producto de moda caro —y a veces agotado—, también puedes optar por el quark desnatado. Si mezclas quark desnatado con agua con gas, obtendrás una textura cremosa igual.
No es imprescindible para tu salud comer Skyr, yogur o quark, siempre que asegures una ingesta adecuada de los nutrientes críticos (calcio, yodo, vitamina B2 y B12). También existen ya alternativas veganas al Skyr clásico.
Si aun así deseas comer Skyr de leche de vaca, te recomendamos comprarlo en calidad orgánica. La leche orgánica suele implicar mejores condiciones de cría para las vacas y un impacto ambiental algo menor, especialmente cuando las vacas pastan al aire libre.
Sobre el autor
Andrés Domingo
Andrés Domingo es el redactor jefe de noticias de SECIP.
Lundberg Family Farms retiró del mercado ciertas bolsas de arroz...
Una ola de calor récord está abrasando algunas zonas de...
Dormir bien no es solo cuestión de colchón o de...


