¿Qué no se puede amar del yogur? Este alimento cremoso y alto en proteínas ofrece probióticos que equilibran el intestino y calcio que favorece los huesos. Su versatilidad también lo convierte en uno de mis alimentos favoritos: puede ser la base del desayuno o darle un impulso al postre (es tan delicioso con chispas de chocolate negro).
Así que cuando me pidieron comer yogur todos los días durante una semana y ver qué pasaba, acepté de inmediato. Me pareció una excusa divertida para disfrutar más a menudo de uno de mis alimentos favoritos y, además, me dio el reto extra de reemplazar mis elecciones de merienda menos adecuadas (me encantan mis patatas fritas con sabor a sal y vinagre; ¡la alimentación saludable se trata de equilibrio!) por yogur más nutritivo. Esto es lo que ocurrió al comer yogur todos los días durante una semana.
Añadir yogur a mi rutina diaria pareció marcar la diferencia en mi digestión, mi sensación de hambre y la forma en que percibía mis hábitos alimentarios.
Para empezar, noté que estaba menos inflamada, lo cual, para ser honesta, me sorprendió; mi abdomen se veía ligeramente más plano al final de la semana. Mi conjetura sobre por qué ocurrió eso es doble: primero, no comía tanto sal, ya que cambié ciertos aperitivos por yogur, y el sodio puede hacer que el cuerpo retenga agua, lo que puede hacer que te sientas y te veas un poco más inflamada de lo habitual. Segundo, la investigación sugiere que los probióticos del yogur pueden ayudar a mejorar la salud intestinal y equilibrar el microbioma para aliviar molestias como gases e hinchazón. En mi experiencia, esta afirmación pareció ser cierta.
¿Otra diferencia? Me sentí más satisfecha a lo largo del día. El yogur, especialmente variedades como el yogur griego, es alto en proteína y contiene algo de grasa si no eliges yogur sin grasa (algo de grasa es buena para ti y contribuye a ventajas como la producción de energía). Esta combinación puede ayudarte a sentirte llena por más tiempo y a controlar el hambre entre comidas.
Además de eso, comprometerme a consumir yogur cada día me sacó del piloto automático a la hora de elegir mis alimentos. En lugar de tomar algo al azar de la estantería, planifiqué activamente cómo incluiría yogur cada día, ya fuera como plato principal o como merienda. Este pequeño cambio se sintió fortalecedor, ayudándome a mantenerme más consciente e intencionada respecto a los alimentos que incluía en mi dieta.
Comer yogur a diario tiene sus ventajas, y noté algunas de ellas de primera mano durante mi experimento. Aquí hay algunos beneficios respaldados por la ciencia que se alinean con mis observaciones:
Sobre el autor
Andrés Domingo
Andrés Domingo es el redactor jefe de noticias de SECIP.
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