Después de los 60 hay un solo ejercicio que los traumatólogos recomiendan para las rodillas


Después de los 60 hay un solo ejercicio que los traumatólogos recomiendan para las rodillas

A partir de cierta edad, las rodillas piden menos impacto y más inteligencia en el movimiento. Los traumatólogos coinciden en que no hace falta un plan complejo para mantenerlas fuertes y sin tanto dolor. Con un gesto cotidiano, bien ejecutado y progresado, se puede construir una base sólida para caminar, subir escaleras y vivir con más libertad.

“Si solo pudiera recetar un movimiento para la rodilla madura, elegiría el que te devuelve la autonomía”, comenta un traumatólogo con décadas de consulta. Ese movimiento es el clásico “sentarse y levantarse” de una silla, ejecutado con técnica y constancia.

Por qué este movimiento es el rey

El “sentarse y levantarse” activa de forma dominante el cuádriceps y los glúteos, dos motores que protegen la rodilla al absorber carga y estabilizar la cadera. Es un ejercicio de cadena cerrada, lo que reparte fuerzas de manera más amigable para las estructuras articulares.

Además, es funcional: replica un gesto que haces todos los días. Su bajo impacto cuida el cartílago y su amplitud natural mejora la movilidad sin forzar. “Trabaja la fuerza, la coordinación y la confianza en un solo paquete”, resume otra especialista en traumatología deportiva.

Cómo hacerlo paso a paso

  • Coloca una silla estable, preferiblemente sin ruedas, y siéntate en el borde con los pies apoyados al ancho de las caderas, ligeramente por delante de las rodillas.
  • Inclina el torso apenas hacia adelante, mantén el pecho abierto y el abdomen suave pero activo.
  • Empuja el suelo con los talones, siente cómo se encienden los glúteos y eleva la cadera hasta ponerte de pie, sin bloquear las rodillas al final.
  • Para bajar, lleva la cadera hacia atrás como si “buscaras” la silla, controlando el descenso y manteniendo las rodillas alineadas con el segundo dedo del pie.
  • Respira de forma natural y evita impulsarte con los brazos; si hace falta, coloca las manos cruzadas sobre el pecho o apóyalas ligeramente en los muslos.

Una serie ideal empieza con 8 a 10 repeticiones, a un ritmo lento y constante, cuidando que la última siga siendo limpia.

Frecuencia, progresión y metas razonables

Para empezar, realiza 3 sesiones por semana, con 2 a 3 series de 8 a 12 repeticiones. Descansa 60 a 90 segundos entre series para mantener la calidad. Si no aparece dolor agudo, añade 1 o 2 repeticiones por semana, o reduce 5 a 10 centímetros la altura de la silla para aumentar la demanda.

Una buena meta es completar 30 repeticiones totales distribuidas en 2 o 3 series, conservando técnica impecable. Si puedes hacerlo sin fatiga excesiva, incorpora un tempo más lento (tres segundos para bajar, uno para subir) para ganar control y fuerza.

Adaptaciones según tu nivel

Si te cuesta arrancar, usa una silla un poco más alta o coloca un cojín firme para acortar el recorrido. También puedes apoyar las puntas de los dedos en el marco de una puerta para ganar confianza.

Si ya dominas el gesto, prueba a sostener una mancuerna liviana pegada al pecho, o a pausar un segundo al descender para retar la estabilidad. Otra variante útil es tocar suavemente la silla sin sentarte del todo y volver a subir, lo que incrementa la tensión en el cuádriceps.

Señales de seguridad y errores a evitar

  • Dolor punzante en la articulación o sensación de inestabilidad exige bajar la intensidad o pausar.
  • Rodillas que colapsan hacia adentro; piensa en “empujar” suavemente hacia afuera.
  • Impulsarte con los brazos; si necesitas ayuda, úsala de forma mínima y transitoria.
  • Descensos abruptos sin control; prioriza un ritmo lento y consciente.
  • Aguantar la respiración; exhala al subir, inhala al bajar.

Si hay prótesis, meniscectomías o dolor persistente, consulta a tu traumatólogo o fisioterapeuta para ajustar rango y volumen. “El mejor ejercicio es el que puedes hacer de forma segura y repetida”, enfatiza un cirujano de rodilla.

Lo que ocurre dentro de la articulación

Al fortalecer cuádriceps y glúteos, disminuye la carga de cizalla sobre la rótula y se mejora la mecánica de la cadera, lo que reduce estrés en la rodilla durante la marcha diaria. Además, el trabajo controlado estimula la propiocepción, clave para prevenir tropezones y caídas.

El patrón sentado‑de‑pie favorece la nutrición del cartílago por bombeo sinérgico de líquido sinovial, algo especialmente útil cuando la actividad diaria se ha reducido.

Un hábito pequeño con gran retorno

Con 10 a 15 minutos por sesión, este gesto sencillo refuerza la confianza, mejora la movilidad funcional y mantiene la independencia. Empieza donde estés, progresa con paciencia y celebra cada repetición limpia. Tus rodillas, hoy y dentro de unos años, te lo van a agradecer.

Andrés Domingo

Sobre el autor

Andrés Domingo

Andrés Domingo es el redactor jefe de noticias de SECIP.

Más noticias


Este azúcar no dura para siempre: qué debes vigilar

No todo el azúcar dura para siempre. En qué producto...

11 de septiembre de 2026
El ibuprofeno lo toman millones de personas cada semana: lo que los nefrólogos piden vigilar

El ibuprofeno lo toman millones de personas cada semana: lo que los nefrólogos piden vigilar

El analgésico de venta libre más famoso parece inofensivo: alivia...

11 de septiembre de 2026

MeinUTOPIA: Capa blanquecina en ciruelas damascenas, ¿lavar o dejar?

No se trata de suciedad ni de pesticidas que se...

11 de septiembre de 2026