Durante décadas, los físicos se hicieron una pregunta aparentemente simple: si se deja caer antimateria, ¿cae hacia abajo como la materia normal o podría comportarse de otra manera? La respuesta acaba de reforzar una de las ideas centrales de Einstein: incluso la antimateria parece obedecer a la gravedad.
El experimento ALPHA-g, realizado en el CERN, observó por primera vez de forma directa el efecto de la gravedad sobre átomos de antihidrógeno. El resultado fue claro: la antimateria no “cae hacia arriba”. Se comporta de forma compatible con la atracción gravitatoria terrestre.
La teoría de la relatividad general de Einstein se apoya en el principio de equivalencia: todos los cuerpos deberían responder a la gravedad de la misma manera, independientemente de su composición. Pero probarlo con antimateria era extremadamente difícil.
La antimateria se destruye al entrar en contacto con la materia ordinaria. Por eso, los investigadores tuvieron que fabricar antihidrógeno, atraparlo con campos magnéticos, enfriarlo y liberarlo en un dispositivo vertical para observar hacia dónde se movía.
Cuando los átomos escaparon de la trampa, la mayoría cayó hacia abajo. Para la física, era una confirmación esperada, pero no trivial.
Ningún modelo dominante esperaba realmente que la antimateria “subiera”. Pero algunos físicos habían planteado escenarios alternativos: si la antimateria respondiera de forma distinta a la gravedad, podría abrir una grieta enorme en nuestra comprensión del universo.
El experimento no cierra todas las preguntas. Todavía falta medir con más precisión si la antimateria cae exactamente con la misma aceleración que la materia. Pero sí descarta de forma muy sólida la hipótesis más radical: que la antimateria sea repelida por la gravedad terrestre.
El interés va mucho más allá del laboratorio. Según la física actual, el Big Bang debió producir materia y antimateria en cantidades casi iguales. Sin embargo, el universo observable está dominado por materia. Esa asimetría sigue siendo uno de los grandes enigmas de la cosmología.
Comprender mejor la antimateria podría ayudar a explicar por qué existimos en un universo lleno de galaxias, estrellas y planetas, en lugar de un cosmos donde materia y antimateria se habrían aniquilado casi por completo.
El experimento del CERN no demuestra que la relatividad general sea definitiva. Ninguna teoría lo es. Pero sí confirma que, incluso en un terreno tan extremo como la antimateria, las predicciones de Einstein siguen resistiendo.
La conclusión es menos espectacular que una revolución, pero científicamente más poderosa: la antimateria cae. Y al hacerlo, vuelve a darle la razón a Einstein.
Sobre el autor
Andrés Domingo
Andrés Domingo es el redactor jefe de noticias de SECIP.
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