Para muchos padres, ver a su hijo dormir es sinónimo de tranquilidad. Sin embargo, algunos especialistas advierten que ciertos gestos aparentemente inofensivos durante el sueño pueden ser en realidad señales que merecen atención. Uno de los más comunes —y menos conocidos— es el rechinar de dientes mientras duermen, también conocido como bruxismo infantil.
A menudo se pasa por alto o se considera una simple fase. Pero cuando se repite con frecuencia, podría estar indicando algo más profundo.
El bruxismo en niños suele producirse durante las fases más profundas del sueño. Muchos padres no lo detectan hasta que el sonido se vuelve evidente o alguien más lo señala. En otros casos, el niño no hace ruido, pero aprieta la mandíbula con fuerza de forma repetida.
Lo que lo hace especialmente difícil de identificar es que el niño no es consciente de ello y rara vez se queja directamente.
Un especialista en odontopediatría explica:
“No siempre es un problema grave, pero cuando es constante, es una señal que no debe ignorarse.”
Las causas del rechinar de dientes en niños son diversas. En algunos casos, se trata de una etapa pasajera relacionada con el crecimiento. Sin embargo, cuando es persistente, puede estar vinculado a otros factores.
Entre los más comunes, los expertos señalan:
El problema es que estos factores no siempre son visibles, lo que hace que el síntoma pase desapercibido.
El bruxismo rara vez aparece solo. Puede ir acompañado de otros indicios que ayudan a entender mejor la situación. Dolor en la mandíbula al despertar, desgaste dental, dolores de cabeza o incluso irritabilidad durante el día pueden ser pistas importantes.
Detectar estos signos a tiempo permite actuar antes de que el problema evolucione.
Aunque en muchos casos el bruxismo desaparece con el tiempo, cuando es intenso o prolongado puede provocar desgaste en los dientes, molestias musculares e incluso afectar la calidad del sueño.
Además, si está relacionado con estrés o ansiedad, ignorarlo significa dejar sin atender el origen emocional del problema.
La clave está en la observación. Si el gesto se repite varias noches seguidas, es recomendable consultar con un profesional para evaluar la situación. Dependiendo del caso, puede ser necesario un seguimiento dental, ajustes en la rutina o incluso apoyo emocional.
También se aconseja crear un entorno de descanso tranquilo, con horarios regulares y sin estímulos intensos antes de dormir.
Lo que parece un simple gesto puede ser en realidad una señal del cuerpo. El sueño no solo sirve para descansar, sino también para reflejar lo que ocurre a nivel físico y emocional.
Prestar atención a estos pequeños detalles puede marcar una gran diferencia. Porque a veces, lo que ocurre mientras los niños duermen dice más de lo que imaginamos.
Sobre el autor
Andrés Domingo
Andrés Domingo es el redactor jefe de noticias de SECIP.
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