El Síndrome de La Habana es una condición que no se entiende bien. Parece haber causado síntomas neurológicos como dolores de cabeza, tinnitus y desorientación entre el personal de la embajada de Estados Unidos y Canadá y sus familias. Los informes iniciales de esta misteriosa condición comenzaron a surgir hace una década a partir de oficiales de la CIA que trabajaban en la capital cubana, pero se ha informado que el personal en muchos otros países, incluidos China, Rusia e incluso EE. UU., también se ha visto afectado por estos “incidentes de salud anómalos (IHA)”, según la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de EE. UU.
Se especuló que estos síntomas eran causados por adversarios extranjeros que utilizaban tecnología de radiofrecuencia para atacar a los diplomáticos estadounidenses y a sus familias y provocar estos síntomas inquietantes y a menudo debilitantes. Sin embargo, en 2025, un informe oficial indicó que es “muy poco probable” que un actor extranjero haya empleado “un arma novedosa o un dispositivo prototipo para dañar incluso a un subconjunto” del personal de EE. UU. y sus familias, según la BBC. Por ahora, no existe una conclusión ampliamente aceptada que explique exactamente qué causa el Síndrome de La Habana.
Conozca a los Expertos: Amit Sachdev, M.D., subdirector médico y director del departamento de medicina neuromuscular en la Universidad Estadual de Michigan y Omid Mehdizadeh, M.D., otorrinolaringólogo y laringólogo en Providence Saint John’s Health Center
Aunque la comprensión de estos síntomas y sus causas es turbia, hasta ahora parece que no es una condición que afecte con frecuencia a civiles que viven en Estados Unidos. Sin embargo, si experimenta síntomas como dolores de cabeza, dificultad para concentrarse, desorientación, sensibilidad al sonido u otros síntomas neurológicos, debe consultar a un profesional de la salud para averiguar qué está sucediendo.
Below, experts explain what we do know about Havana Syndrome.
Incluso la definición del Síndrome de La Habana puede resultar difícil de precisar. El término describe una condición misteriosa que se ha vinculado a una serie de síntomas, entre ellos dolor de cabeza, mareo, náuseas, fatiga, dificultad para concentrarse, pérdida de memoria, confusión, desorientación, problemas para caminar, insomnio, sensibilidad al sonido, dolor y presión en los oídos, tinnitus y anomalías cerebrales que incluyen síntomas semejantes a los de una conmoción, según el Journal of the Royal Society of Medicine. La mayoría de los pacientes afirma haber escuchado un sonido inquietante cuando surgieron los síntomas.
Los síntomas se reportaron por primera vez en 25 diplomáticos de la embajada de EE. UU. en La Habana, Cuba, entre noviembre de 2016 y junio de 2018, según el Journal of the Royal Society of Medicine.
Los médicos gubernamentales han dicho que sospechan de un dispositivo sónico como causa de los problemas de salud, pero no se ha encontrado una causa oficial. Durante los primeros casos del Síndrome de La Habana, los diplomáticos se vieron afectados en sus hogares y cerca del Hotel Capri y del Hotel Nacional de Cuba.
Pero desde entonces han surgido más casos del Síndrome de La Habana, en otros lugares. Al menos tres oficiales de la CIA han experimentado complicaciones graves de salud a causa de episodios del Síndrome de La Habana mientras se encontraban en el extranjero, según The New York Times. Uno de ellos ocurrió en 2020, cuando un oficial afirma que de pronto desarrolló náuseas severas y dolores de cabeza tras detenerse en una intersección. Su hijo de 2 años, que iba en el asiento trasero, empezó a llorar. Después de abandonar la intersección, sus síntomas mejoraron y su hijo dejó de llorar. No está claro si experimentaron complicaciones a largo plazo.
Ha habido cierta investigación sobre la enfermedad. Un estudio de JAMA sobre 40 personas que presentaban síntomas neurológicos del Síndrome de La Habana encontró que los pacientes tenían un menor volumen total de materia blanca en el cerebro y otras diferencias “significativas” en la estructura de su cerebro en comparación con quienes no creían tener el Síndrome de La Habana. Sin embargo, los investigadores señalan que es difícil saber qué significan esas diferencias cerebrales.
El tratamiento del Síndrome de La Habana es difícil, dado que los médicos ni siquiera saben qué lo causa en primer lugar, señala Amit Sachdev, M.D., subdirector médico y director del departamento de medicina neuromuscular en la Universidad Estatal de Michigan.
Los síntomas del Síndrome de La Habana son muy parecidos a los de una conmoción cerebral, señala. Y, como resultado, dice, “los tratamientos se limitan a un pequeño número de fármacos y terapias”, sin un consenso real sobre cómo deben tratarse los pacientes. “Esas terapias se utilizarán por ensayo y error hasta que surja un patrón que respalde una práctica óptima”, afirma el Dr. Sachdev.
En cuanto a la prevención, tampoco hay una idea clara de cómo evitar que las personas desarrollen el Síndrome de La Habana en el futuro, dice Omid Mehdizadeh, M.D., otorrinolaringólogo y laringólogo en Providence Saint John’s Health Center en Santa Mónica, California. Los médicos ni siquiera saben qué causa la enfermedad, y mucho menos cómo prevenirla, señala.
El Dr. Sachdev está de acuerdo. “No sabemos lo suficiente sobre cómo ocurren estas lesiones”, dice.
Sobre el autor
Andrés Domingo
Andrés Domingo es el redactor jefe de noticias de SECIP.
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