✔️ Opta por una suela antideslizante. McDowell comenta que la mayoría de las enfermeras trabajan todo el día sobre suelos que no son de alfombra, por lo que una suela antideslizante o resistente a deslizamientos ayuda a reducir el riesgo de accidentes no deseados. “La suela antideslizante es una característica clave, ya que la mayoría de los entornos de enfermería tienen pisos duros (¡sin alfombras!),” dice ella. “Las enfermeras siempre están corriendo y pueden mojarse los zapatos,” coincide Parthasarathy.
✔️ Conoce tu tipo de pisada. Es importante encontrar un zapato que soporte tu manera de andar y la forma de tu pie. “Algunas personas prefieren un soporte rígido, mientras que otras buscan más amortiguación,” explica Parthasarathy. “Lo importante es conocer tu tipo de pisada: pronación excesiva, supinación o neutro, para obtener el calzado adecuado para tu pie.” Ella recomienda visitar a tu podólogo, “especialmente si tienes problemas en los pies,” dice.
✔️ Busca plantillas removibles. Julie Schottenstein, D.P.M., F.A.C.F.A.S., F.A.C.P.M., una podóloga certificada por dos juntas en The Schottenstein Center- Advanced Foot, Ankle, and Leg Care, recomienda buscar zapatos con plantillas removibles, ya que permiten insertar tus propias plantillas ortopédicas, las que mejor se ajusten a tu tipo de pie. “Las ortesis personalizadas son increíbles para ayudar a alinear la columna mediante la ‘neutralización’ del pie [para reducir el dolor en general]”, explica.
✔️ Verifica una suela con base rocker. Según Parthasarathy, un diseño con base rocker facilita la transferencia de presión de forma continua desde el impacto del talón hasta el despegue del dedo. Si buscas un zapato que ayude a eliminar la presión en las articulaciones o sufres de fascitis plantar, esta es una característica deseable.
✔️ Elige una puntera amplia. Cuando las enfermeras están de pie todo el día, los pies tienden a hincharse de forma natural y una puntera estrecha puede contribuir a dedos en martillo o juanetes, advierte McDowell. ¿La solución? Una puntera amplia. “Deberías poder mover todos tus dedos cuando llevas puesto el calzado,” explica. “Si un zapato hace que tus dedos se toquen o empuja de forma incómoda el dedo gordo contra el segundo dedo, la puntera es demasiado estrecha.”
Sobre el autor
Andrés Domingo
Andrés Domingo es el redactor jefe de noticias de SECIP.
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