✔️ Elige ingredientes hidratantes. Cuando se trata de los ingredientes de una prebase, la hidratación es clave, dice Greenberg. A medida que la piel envejece, la producción de colágeno se ralentiza, lo que hace que la piel se vuelva más seca con el tiempo, explica. Por eso los expertos recomiendan optar por prebases que contengan ingredientes hidratantes como el ácido hialurónico, un potente hidratante que puede aumentar la humedad y también ayudar a suavizar la apariencia de las líneas finas y las arrugas. La niacinamida y la vitamina E también son estupendas para suavizar la textura y dar a la piel un resplandor radiante, añade Greenberg.
✔️ Considera tu tipo de piel. Querrás elegir una fórmula que sea adecuada para tu tipo de piel específico. Si tienes la piel seca, por ejemplo, conviene buscar fórmulas cargadas de ingredientes hidratantes. Por otro lado, si tu piel tiende a ser más grasa, opta por fórmulas diseñadas para ayudar a controlar el brillo. Para la piel sensible, debes buscar fórmulas que no irriten la piel.
✔️ Busca facilidad de aplicación. El Dr. Madfes recomienda buscar prebases que se deslicen con facilidad sobre la piel. Idealmente, una buena prebase debe tener una formulación ligera que se aplique con suavidad y se absorba rápidamente en la piel, creando una base uniforme para la aplicación del maquillaje.