Los médicos explican las varices en las piernas: por qué salen y qué las empeora


Los médicos explican las varices en las piernas: por qué salen y qué las empeora

Las venas que se marcan y se ensanchan en las piernas no son solo un tema de estética, sino de circulación. Pueden doler, cansar y condicionar actividades diarias, sobre todo cuando el calor y las horas de bipedestación se acumulan. “No es vanidad, es salud venosa”, resumiría cualquier especialista con experiencia.

Qué son y cómo se forman

Las varices son venas superficiales que se vuelven tortuosas y se dilatan por un fallo de las válvulas internas. Estas válvulas deberían mantener la sangre subiendo hacia el corazón, pero cuando fallan, la sangre se estanca y la pared se distiende.

Ese estancamiento genera presión venosa crónica, lo que abre camino a síntomas como pesadez, hinchazón y calambres nocturnos. Con el tiempo, la piel puede oscurecerse o volverse más frágil, señal de inflamación persistente.

Quiénes tienen más riesgo

La predisposición genética pesa mucho, y si en casa hubo varices, tu probabilidad se duplica. La edad debilita el tejido conectivo, y las hormonas —especialmente el estrógeno— relajan la pared venosa.

El embarazo aumenta el volumen sanguíneo y la presión abdominal, dos factores que favorecen el reflujo. El sobrepeso, el sedentarismo y los trabajos de pie también empujan la balanza hacia la insuficiencia venosa.

Qué las empeora

“Lo que más molesta a las venas es la inmovilidad y el calor”, explican los médicos en consulta. Además, ciertos hábitos cotidianos multiplican la presión dentro del sistema superficial.

  • Estar muchas horas de pie o sentado sin moverse
  • Exposición prolongada al calor (sauna, baños muy calientes, sol directo)
  • Ropa muy ajustada en ingle o cintura, y tacones altos diarios
  • Estreñimiento crónico y esfuerzos repetidos
  • Fumar y el exceso de alcohol
  • Ganancia de peso y pérdida de masa muscular en pantorrilla

Síntomas y señales de alerta

Más allá del aspecto, el cuerpo habla con sensación de peso, picores y “piernas cansadas” al final del día. Los tobillos pueden hincharse, y los calambres nocturnos volverse frecuentes tras jornadas largas.

Si aparece dolor súbito, enrojecimiento marcado o una zona caliente y dura, hay que consultar con rapidez. “Dolor desproporcionado y edema asimétrico son banderas rojas”, advierten los equipos de urgencias.

Cómo aliviarlas en el día a día

Mover el tobillo es tu aliado: flexiona y extiende cada hora para activar la “bomba gemelar”. Caminar, nadar o pedalear mejora el retorno venoso sin castigar las articulaciones.

Elevar las piernas 10–15 minutos, por encima del corazón, descarga la presión acumulada. Las medias de compresión médica, bien ajustadas, reducen síntomas y ralentizan la progresión.

Cuidar el peso y priorizar proteína con fibra mantiene la masa muscular y evita el estreñimiento. Mejor duchas templadas que muy calientes, y alternar agua fría para un efecto vasoconstrictor suave.

Qué tratamientos existen hoy

Cuando el estilo de vida no basta, hay técnicas eficaces y poco invasivas. La esclerosis con espuma sella tramos enfermos desde una aguja fina, ideal para redes y venas medianas.

Para ejes mayores, el láser endovenoso y la radiofrecuencia cierran la vena desde dentro, con anestesia local y retorno rápido al trabajo. En casos seleccionados, la microflebectomía extrae segmentos a través de microincisiones, cuidando el resultado estético.

“Elegimos la técnica según mapa ecográfico y objetivos del paciente”, señalan los cirujanos vasculares. Tratar la causa principal evita que las redes reaparezcan en corto plazo.

Mitos que confunden

“Cruzar las piernas provoca varices” es un clásico que conviene matizar: puede empeorar síntomas si hay predisposición, pero no es su origen. Tampoco es verdad que solo afecten a las mujeres; los hombres consultan menos, pero las padecen también.

El ejercicio no “rompe” venas sanas; al contrario, fortalece la bomba muscular y alivia la presión. Lo clave es progresar, hidratarse y evitar picos de calor innecesarios.

Cuándo consultar

Si los síntomas impactan tu rutina, si hay cambios de piel o antecedentes familiares de trombosis, toca valoración. Un eco-Doppler define el diagnóstico, localiza el reflujo y guía el tratamiento.

Piensa en las piernas como un sistema que premia la constancia: pequeños hábitos, día tras día, cambian la historia. “No esperes a que duela mucho; cuanto antes se actúa, mejor resultado”, repiten los especialistas con convicción.

Andrés Domingo

Sobre el autor

Andrés Domingo

Andrés Domingo es el redactor jefe de noticias de SECIP.

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