El azúcar engorda, ataca los dientes y favorece enfermedades crónicas. Muchos creen que la fructosa es la alternativa más saludable. ¿Es así?
La fructosa y el azúcar de mesa difieren en su estructura. Todos los azúcares forman parte de los carbohidratos: se componen de unidades de azúcar unidas entre sí. Se distingue entre azúcares simples (monosacáridos), azúcares dobles (disacáridos) y azúcares complejos (polisacáridos).
Entre los azúcares simples se hallan la fructosa y la glucosa. El azúcar de mesa (sacarosa) y la lactosa son azúcares dobles.
Lo que muchos desconocen: el azúcar de mesa es un disacárido formado por dos azúcares simples –glucosa y fructosa, cada uno en un 50 por ciento.
En el intestino delgado, el azúcar de mesa se descompone por enzimas en los dos azúcares simples. La glucosa pasa a la sangre y proporciona energía de inmediato para el cerebro, los músculos y otros tejidos.
La fructosa, por su parte, se absorbe más lentamente y llega principalmente al hígado, donde se procesa. El metabolismo decide aquí si la fructosa se convierte en energía, se almacena o, ante una ingesta elevada, se utiliza para la lipogénesis (síntesis de grasa).
Mientras que la glucosa eleva el azúcar en sangre de forma relativamente marcada y provoca una liberación de insulina, la fructosa eleva menos el azúcar en sangre y se metaboliza en gran medida de forma independiente de la insulina.
Tanto el azúcar de mesa como la fructosa pueden ser, por un lado, componentes naturales de los alimentos y, por otro, azúcares añadidos de forma aislada.
En principio hay que distinguir entre el azúcar que está naturalmente presente y el azúcar añadido:
Muchos creen que la fructosa es la alternativa más saludable al azúcar de mesa, porque suena a un ingrediente natural.
Pero eso no es así: no importa de qué tipo de azúcar se trate, lo crucial es si es azúcar que ocurre de forma natural o si es azúcar añadido.
Algunos fabricantes de alimentos usan fructosa porque saben que se percibe como una alternativa más saludable al azúcar convencional. Pero tiene consecuencias:
Esta lista deja claro: la fructosa puede tener numerosos efectos negativos para la salud y no es más saludable que el azúcar de mesa.
La fructosa se considera el azúcar más saludable. Sin embargo, en realidad no es decisivo si se trata de fructosa o de azúcar de mesa. Lo realmente importante es si el azúcar está presente de forma natural en el alimento o si es azúcar añadido.
Alimentos naturales como la fruta y las verduras, además del azúcar que contienen de forma natural, aportan una gran cantidad de nutrientes valiosos: fibra, vitaminas, minerales y sustancias fitoquímicas. De estos alimentos puedes comer tanto como te haga bien personalmente.
Debes evitar el azúcar añadido en la medida de lo posible, ya sea fructosa o azúcar de mesa. Ambos tipos de azúcar, cuando se añaden a los alimentos en forma aislada, especialmente con un consumo alto, conllevan riesgos graves para la salud. Por ello, aquí la norma es: menos es más.
Sobre el autor
Andrés Domingo
Andrés Domingo es el redactor jefe de noticias de SECIP.
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